3 de agosto de 2016

LOS GUARROS DE SIEMPRE

Este verano estoy yendo al Río de la miel 1 vez por semana, corriendo y caminando. Suele coincidir en lunes o martes. Pues bien, una vez que llego a la primera poza, final de mi recorrido, me tengo que bajar una bolsa y media repleta de latas, papeles, colillas, vasos, tetrabrick y un sin fin de basura, amen de 2 menús del burguer king que me encontré en pleno arroyo, recién tirados. Es una pena que cerdos y kabrones como los que visitan la zona,los domingos para bañarse, no se lleven sus basuras hasta su casa o los contenedores situados a la entrada del carril.
Mano dura y a todo el que ensucie el monte ponerlo a desbrozar cortafuegos y a cargar pilones de corccho durante dos meses.






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